DECIR DEL AGUA /
Sexta entrega / Abril de 2004 / página 13
Selección de poemas de Antonio Desquirón
(continuación)

Recorrí los lugares sagrados

y me detuve en todos.

Oré en todos. Oré mientras andaba. Atendí a todo.

Recorrí el antiguo trazado del ferrocarril:

arrancaron  las traviesas

y quedó una especie de camino,

una mujer vestida de naranja,

un perro criollo blanco y negro

y allá abajo —entre las peñas— el  arroyo.

¿Un arranque místico?

Querías traerme noticias a la hora del amanecer

—la mejor para traer noticias—

y encuentras el batey caminado, pisoteado, lleno

       [de visiones.

Recorrí los lugares sagrados

para que tu visita 

quemara un poco menos.

Nadie te preguntó, aunque oí perfectamente

lo que querías decir.

Se escuchó bien:

fui al otro lado de la casa

y todo estaba quieto,

sólo un par de pájaros

por las maderas rotas

dejaron caer fibras de yerba.

ORAR CAMINANDO
(Inédito)

Las palabras preparadas,

bórralas.

Lo que pasó por ti antes de amanecer.

Bórralo.

Eso que viste

Bórralo todo. Acaba de borrarlo.

 

2

Por aquí pasó el ferrocarril

y las vecinas, encaramadas en el

camellón sin balasto, platican

las tormentas de amor

de las princesas.

 

3

Señorita, no se tarde mucho:

yo le voy a cuidar los tarecos,

pero no se tarde.

Siempre el dirigible good-year,

el oficial y la escala de soga,

siempre los recortes de mujeres desnudas

del cuarto de su hermano,

la chiva, el traje de bombero.

Se va de viaje

y regresa el jueves.

 

 

4

Hubo una zanja, sí.

Honda.

Los soldados vinieron buscado alzados

y creyeron que habían abierto parapetos,

nosotros nos fuimos por la carretera

con las almohadas bajo el brazo.

No: es que al “conejo petitoria”

se le pone almendra

y le gusta a todo el mundo.

Almendra, hojas de almendra,

se llenó de hojas de almendra:

el fango entra cada vez que llueve.

 

5

Llueven hojas de almendra

por donde se fue en tren

la señorita.

Los animales comen,

todo está perfecto.

(Inédito)
Carátulas de dos de los libros de Desquirón: "El aceite y el vinagre" (1995) y "Cómo criar un perro" (2003). Ambos publicados en Santiago de Cuba.
Es muchas cosas a la vez, lo cual es bueno: cada poeta hace una poesía. La que yo hago, y me interesa (lo que para mi es poesía) puede perfeccionarse, pero no se aprende; ni todas las personas pueden practicarla ni tampoco la necesitan.

No es positiva ni negativa.

Se trata de una de las pocas acciones humanas desinteresadas: eventualmente, puede que su lectura beneficie (o perjudique) de alguna manera, pero por fortuna no se hace expresamente para ello. Como la poesía es una lectura del mundo, también busca la verdad. Difícilmente pueda alguien hoy en día vivir de su poesía: a la sociedad moderna, cualquiera sea su signo, no le interesa esa acción gratuita, espontánea y con tendencias ácratas.

Es verdad que pocas personas participan del hecho poético, pero ello es esperable, natural, y no implica rango especial alguno. De hecho, existen pocos traga-espadas, pocos corredores de fondo, pocos violinistas, pocos buzos, y ello no provoca la sorpresa de nadie.

Ser poeta no es un ventaja, sino un don: por ello esta tarea debe ejercerse con total rigor, alegría y desprendimiento.
DESQUIRÓN HABLA SOBRE LA POESÍA
(Texto escrito especialmente para esta edición de DECIR DEL AGUA en febrero de 2004)
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