DECIR DEL AGUA /
Sexta entrega / Abril de 2004 / página 11
Selección de poemas de Antonio Desquirón
MANCHA DE LLUVIA

En esta provincia, de sobra lluviosa,

en esta casa, suficientemente húmeda,

los avisos fatales,

                       los gritos de Casandra,

no llegarán al corazón.

¿Por qué habrían de llegar,

ni qué ganaría

                       el que la vive

entablando negocios con

                       un Destino Intocable?

Todos,

                       con la estación,

bordamos un tapiz,

                       lo extendemos,

                                   y después

lo vamos retirando

hilo

por

hilo.

 
Edvard Munch: "Claro de luna", 1895,
óleo sobre lienzo, 93 x 110 cms.
(Del libro "El jugador", 1991)
Fiódor Dostoievski escribió esa novela;

en un pasaje, el jugador

gana una fortuna en la casa de juegos

y corre a ofrecérsela

                       a la mujer que ama.

 

A veces te encuentro por la calle

y no sabes

                       que yo también voy cargado de oro;

no sabes que he bebido toda la noche

y he hablado infatigablemente, discutiendo mil cosas.

 

Quisiera abrirme en dos

                       y decirte:

“mira lo que he ganado hoy,

no sabes cuánto he sufrido por ello.

Tómalo.  A lo mejor mañana

vuelvo a perderlo todo”.

EL JUGADOR
(Del libro "El jugador", 1991)

Ahora estoy oscuro.

Ni música, ni tv, ni bombillos:

como si el espacio estuviese apretado en un puño.

Apesta el kerosene del farol,

y para remate una llovizna fina, tipo novela de misterio.

Nada, que se embromó la noche;

como decían los japoneses en el filme chino:

huyamos como ratas despavoridas...

 

Cintura, cuello y nalgas besados con mucha suavidad,

ojos y boca entreabiertos

quejándose de algo,

y cuando menos se imagine ¿hoy u otro día?

vas a entrar gritando mi nombre o poniendo

                       [tus compactos de reggae

(total: tú no eres rasta ni con pellejo prieto).

 

Ahora huyamos como ratas:

el ejército glorioso vendrá más tarde y se irá también.

Estoy oscuro ahora:

esa es sólo una forma con que a veces

aparece la vida.

Huyamos como ratas, y anda,

acaba de besarme.

HUYAMOS COMO RATAS
(Del libro "Vida del sábado", 2001)
Antonio Desquirón y su papá, en Santiago de Cuba. Foto tomada en 1948.
PÁGINA ANTERIOR: