DECIR DEL AGUA /
Sexta entrega / Abril de 2004 / página 9
Emilio de Armas
Sobre el húmedo puente de la nave
pido a los dioses, sordos,
que el viaje no termine
en posesión ni certidumbre.
¿Qué me importa la tierra
que se aleja a mi espalda?
¿Qué me importan los rebaños
guardados junto al fuego
para cumplir una promesa?
¿Qué me importan a mí, el primogénito
de una generación dispersa?
Me importan los caballos sin jinete
que pasan en la noche
como un río de fuente indescifrable;
el ladrido invisible
que guiaba a los niños por el valle.
Me importan, sí, las islas
que aún no he visto abrirse bajo el alba,
sus costas anhelantes,
las huellas de unos pies
recientes en la arena.
Me importan los naufragios
inscritos para mí
en la serenidad de las estrellas:
las muertes sucesivas de mi cuerpo,
las salvaciones de mi alma.
Heredero de una estirpe abolida,
sólo pido a mis dioses, sordos,
que el viaje no termine
en posesión ni certidumbre,
ni en más fidelidad
que la del peregrino al horizonte,
ahora que por fin mi frente
se abre a la quemadura
del viento y del salitre,
mientras veo rendirse, ya distante,
la mano que sostuve entre las mías
para decir adiós.
FIDELIDAD DEL PEREGRINO
Ernesto González Puig: "Azul de las islas con soles", 1967, óleo sobre tela, 49" x 62"
(11 de noviembre de 2003 - Inédito)
Cae la luz de lleno sobre el cuadro
que contemplas,
de espaldas a mi sed. Así has quedado
para siempre, y ahora
yo debo adivinar los ojos con que miras
el rostro
detenido sobre el lienzo
-fijos sus ojos ciegos en los míos-,
amiga
de quien sólo me es ya dado
ver el cabello manso arder sobre los hombros.
ANTE UN RETRATO
(Del libro "La extraña fiesta", 1981)
Emilio de Armas (Camagüey, 1946) ha publicado, entre otros, los poemarios “La extraña fiesta” (1981), “El oro de los árboles” (1983), “La frente bajo el sol” (1988), “Blanco sobre blanco” (1993) y “Sólo ardiendo” (1995). Recibió el Premio de Poesía Eugenio Florit en 2002 por su libro “Sobre la brevedad de la ceniza”, que está en proceso de edición. Reside en Miami desde 1992.
Germán Guerra
ANTE LOS HOMBRES
A Emilio de Armas,
parado "Ante un retrato"
(Miércoles, febrero 18 y 2004,en Miami - Inédito.)
Germán Guerra (Guantánamo, 1966). Poeta y ensayista, ha publicado los poemarios “Dos poemas” (1998) y “Metal” (1998). Director de la colección de libros de poesía Strumento, que fundó en 1998. Reside en Miami desde 1992.
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El
rostro detenido sobre el lienzo
es mi rostro. Cicatrices y máscaras
ganadas
en combate con la vida
para que un pintor sin nombre
las dejara con
nerviosos ocres
en esta dimensión de la memoria:
aquí está mi rostro,
detenido en el arte.
(Poco importa mi nombre en estas ruinas.
Tiresias:
el mito y unas piedras del camino.
Aquí está mi rostro, desnudo ante
el espejo
que es la frente, el rincón de los suicidios
y la próxima
mañana de los hombres.
Voy entre columnas de palomas calcinadas
llorando
el perfecto mecanismo de las horas
—los párpados resecos y los cuencos vacíos—.
Predigo y me ahogo en
el silencio del silencio.)
Frente a mi sed
contempla una mujer
que llora los minutos, las sílabas, las noches.
Detenida
ha quedado, así, ya para siempre
y me es dado ver en sus ojos los ojos
de la muerte
—detenida ha quedado también
la buena muerte entre las planchas de cobre
que guardan este daguerrotipo de la vida—.
Adivino el cabello ardiéndole
en los hombros
y el río de los siglos fluyendo sin orillas
por la vasta eternidad de sus espaldas.
A su espalda, en el eco
del llanto,
buscando entre los nombres de la sombra
ha quedado el poeta
ahogado en sus palabras
—una cuerda de versos
le sirve de patíbulo y corbata—
y fija sus ojos ciegos en los míos,
ciegos también
bajo la luz que cae de lleno sobre el cuadro.