DECIR DEL AGUA /
Sexta entrega / Abril de 2004 / página 8
Alejandro Fonseca
MÁSCARAS
Cómo rehacer el otro costado de la sombra que fui.
Qué mano, qué eclipse, qué ruptura
pudiera devolver el instante del abuelo
en que regalaba botijas bendecidas,
uniendo mi rostro al de las mañanas.
Cuánto por arrancar de las fauces del olvido
los manteles bondadosos de la familia.
Cómo suspender ráfagas de miedo asidas a la carne,
anular el precio de las presentes monedas de la codicia,
dejar al fin que el aire sucesivo,
libremente se distraiga sin máscaras imponiéndose.
Alejandro Fonseca (Cuba, 1954) ha publicado los poemarios “Bajo un cielo tan amplio” (1986), “Testigo de los días” (1988), "Los juegos preferidos" (1992) y “Anotaciones para un archivo” (1999), entre otros. Reside en Miami desde hace cuatro años.
Alejandro Fonseca (Cuba, 1954) ha 
publicado los poemarios “Bajo un cielo 
tan amplio” (1986), “Testigo de los 
días” (1988),
Jesús Selgas: "Postcard from Havana-2004", 2003, acrílico y óleo sobre lienzo, 40" x 30". Obra incluida en NATURE ACTUALLY, exposición personal de este pintor organizada por el curador Gustavo Valdés en Agustín Gaínza Fine Cuban and Latinamerican Art, 1652 SW 8th Street, Miami, FL 33135 (marzo 30 a junio 24 de 2004).
Exiliado en una zona de esplendores desiguales,
escucho nombres imprecisos que me pertenecen,
los que un día en los calendarios infalibles,
serán invención menor aislándose de toda realidad.
Excluido de un país rodeado de aguas que se dividen,
mi existencia sigue siendo un número;
extranjera patología entre signos indiferentes,
un paso más yendo hacia la sombra,
que huye despojada de resonancias.
Calladamente se apresuran las edades,
y no habrá un soplo de ternura que pueda alcanzarnos.
En la paz azarosa, aún soy objeto clasificable,
y en la guerra, condenado a las estancias anochecidas.
Con tenacidad sacerdotal, hurgo mi expediente:
llegan los sueños y los estigmas y las cifras vacías,
las máscaras del elogio en la blancura provinciana,
el resentimiento y las prohibiciones,
y el susurro de mi madre en la última madrugada.
Moviéndome entre falsos horóscopos,
la furia detenida tras los canales divisorios
me hace penetrar una viscosa claridad,
donde los instintos me procuran el sustento y el estrés.
Exiliado he visto la belleza hipócrita de ciudades
desprovistas de fantasmas que puedan estrecharme su calor.
También conozco la improvisada escenografía del futuro:
caminos y ríos y palmeras y proyectos que se hunden,
en una infatigable ceremonia frente al mar.
EXILIADO
(Inédito)
(Inédito)
PÁGINA ANTERIOR: