DECIR DEL AGUA /
Quinta entrega / Enero de 2004 / página 12
PRIMERA PÁGINA:
LIBROS RECIBIDOS
Concluimos esta quinta entrega con otra sección nueva, LIBROS RECIBIDOS, en la que reflejaremos los libros de poesía que hayan llegado a nuestras manos recientemente y que, desde luego, a nuestro juicio merezcan señalarse a la atención de los lectores. Hay en esto, desde luego, la subjetividad del editor; pero eso, amigos, es inevitable. Hemos seleccionado cuatro poemarios para esta primera ronda:
José Kozer: "Un caso llamado FK". Miami, Colección Strumento, 2002. Epílogo de Antonio José Ponte.
Isel Rivero: "Relato del horizonte". Madrid, Ediciones Endymion, 2003.
Juan Jennis: "Para medir los sueños: cuarenta epigramas". Miami, Colección Strumento, 2003.
Eliseo González: "Galería de suicidas". Madrid, Huerga & Fierro Editores, 2003.
Aquí concluye esta entrega de DECIR DEL AGUA.
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Nos alegramos de que José Kozer, sin duda el poeta más fértil y asiduo del exilio cubano, no muestre indicios de dejar de serlo, y de que las elegantes ediciones Strumento hayan acogido su más reciente poemario. La poesía de Kozer siempre sorprende, siempre invade, siempre nos traslada a un universo autónomo e impetuoso; este libro no es una excepción. Se añade aquí una particular angustia, un azoro helado; como el silencio que uno toca en el cementerio judío de Praga.
Isel Rivero recoge en este necesario volumen sus poemarios publicados entre 1959 y 1981, y 17 poemas no recogidos anteriormente en libro. Recorrer este volumen equivale a sumergirse en una reflexión poética, sin falsas compasiones, sobre el ruinoso diálogo entre el artista y la agresividad de la historia; desde el mundo fabuloso de "Fantasía de la noche", su primer libro, la autora nos lleva a la alarma existencial en "La marcha de los hurones", para mostrarnos luego la violencia de la devoración política en "El banquete" y en sus poemas escritos en África.
Eliseo González (Burgos, 1962), quien además es periodista y ha publicado varios libros de narraciones y artículos, nos entrega en este volumen 57 poemas en prosa y verso, donde da pruebas de un oficio indudable y un instrumental fastuoso, y donde aborda temas personales con la ironía y la temeridad debidas: el gusto del suicidio, la guerra y la homosexualidad, el legado emocional de un asesino, y otros, atribuyéndolos con ironía y gracia a personas o personajes cuyos nombres dan título a las diversas secciones del volumen. Una lectura fuera de lo común.
Juan Jennis, leyenda-persona-autor sobre quien Strumento no nos da clave verosímil alguna, ha escrito o dictado o revelado esta colección de epigramas deslumbrantes, donde se siente la mano de Borges, de los clásicos greco-latinos y hasta de Eliot, y que se leen con enorme placer. Tal vez el mejor texto sea el prólogo (¿apócrifo?), firmado en Matanzas en 2003 por un tal Alfonso Avellaneda. El hermoso volumen parece proponer una reivindicación del plagio y del pastiche.