DECIR DEL AGUA / Segunda entrega: enero de 2003 / Página 3
CINCO PREGUNTAS AL PINTOR
La redacción de Decir del Agua le formuló a Justo Luis, casi sorpresivamente, cinco preguntas relacionadas con su obra; y el pintor tuvo la amabilidad de responderlas, desde su casa al borde del mar, muy cerca de Oporto.
1. ¿A qué atribuyes la presencia tan particular que tienen en tu obra los elementos vegetales, la flora, las frutas en general?
En realidad, este apetito por las frutas pintadas nace a mediados de los noventa. La intención era recrear cierta atmósfera de la pintura al fresco romana, con el desgaste incluido, pero con frutas en desorden de las dos orillas, es decir, de América y de Europa. Luego, estas "naturalezas muertas" dieron paso a otras figuraciones; de modo que algunos elementos permanecen, ahora magnificados, y se incorporan otros nuevos. El tratamiento plástico es el mismo, y así la piel del cuadro cumple su función: aparentar el paso del tiempo.
Cafetera (2002), óleo sobre lienzo, 81 x 150 cm
2. ¿Consideras que hay componentes particularmente cubanos en tu obra, o componentes exclusivamente españoles, o en general europeos? ¿Cuáles son?
Mi pintura más reciente se mueve en un lenguaje de símbolos disparatados que se dan cita, por puro azar, en la superficie del lienzo; retazos de recuerdos personales, homenajes a la pintura románica, a la ilustración infantil. Pero también cabezas cortadas o amordazadas, vecinas de formas sensuales y opulentas. Hay componentes marcadamente cubanos en estas obras y supongo que tantos años recibiendo el impacto del arte que se hace en Europa deben entregarme también su factura.
3. ¿Cuáles fueron los pintores cubanos que más influyeron, a juicio tuyo, en tu formación?
Quizás el juego de transparencias, la batalla del dibujo y la sensualidad de Carlos Enríquez fueron para mí una revelación y un ejemplo en mi época de estudiante. Loló Soldevilla, inolvidable y libre, me abrió la puerta de la modernidad y me enseñó a limpiar la pintura de mezquindades; y, desde luego, he de agradecer a Umberto Peña el haber estado ahí, como un libro abierto, disponible y estimulante, por años y años.
Justo Luis junto a su hija más pequeña, Silvia, en el patio de su casa de Aguda. Octubre de 2002.
4. ¿Cuáles épocas de la historia de la pintura y qué artistas han provocado mayor interés y deslumbramiento en tu sensibilidad?
Creo que las vanguardias artísticas del siglo XX despertaron mi interés por la pintura; fue un momento en que se reinventó la idea del arte y surgieron creadores de gran energía, cuya dimensión aún nos alcanza. Sería interminable nombrar a los artistas que me interesan; yo citaría a Picabia, que es muchos pintores en uno, y a Matisse y su alegría de vivir en el color. Pero El Greco fue siempre el santo de mi devoción, al que vuelvo siempre con una nueva lectura.
5. Te has mantenido dentro de una línea mayormente figurativa hasta ahora. ¿Qué relación sientes con las diversas opciones abstractas del siglo XX?
Pienso que la corriente abstracta continúa viva. En su momento de auge mostró una mirada nueva, aunque esa mirada ya estaba presente en los cielos del Greco, en una acuarela de Turner o en cualquier fragmento de la pintura china. Estoy convencido de que pasear ante las gigantescas pinturas de Clifford Still o contemplar ese vapor cromático que libera un Rothko son experiencias físicas que permanecen. Pero lo verdaderamente importante para mí es la lectura --siempre única y personal-- que uno hace del mundo visual, aunque no se trate de una obra de arte.
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