DECIR DEL AGUA / Primera entrega: noviembre de 2002 / Página 2
JOSÉ MARIO
SELECCIÓN DE POEMAS
¿Qué mejor modo de comenzar este homenaje a un poeta que releyendo algunos de sus textos?

Ofrecemos a continuación una muy breve selección de sus poemas, e invitamos a los lectores a buscar más textos en las ediciones impresas disponibles.

En ese sentido, recomendamos la hermosa edición que preparó la Editorial Betania, de Madrid, en septiembre de 2000, bajo la dirección del poeta cubano Felipe Lázaro. El volumen contiene casi toda la obra poética de José Mario, principalmente sus libros "El grito", "No hablemos de la desesperación", "Falso T" y "13 poemas", y cuenta con un prólogo de Nelson Simón González.

Para aquellos lectores que quieran ponerse en contacto con la Editorial Betania, ofrecemos a continuación los siguientes datos: EDITORIAL BETANIA, Apartado de correos 50767, Madrid 28080, España; teléfono 91-314-5555; correo digital: ebetania@teleline.es
PRIMER PEQUEÑO TESTAMENTO
PARTICIPACIÓN
Los ojos salen, buscan el techo de la casa de enfrente.
La antena del televisor. Las ventanas azules.
Como de otra época u otro principio esa misma mirada te recorre
Hondo a tu cuerpo como si él no fuera otro como lo crees
Pero eres tú mismo el que lo sabes, el que te lo has repetido
[noches y semanas:
"Debe ocurrir, debe ocurrir", que un día me desconozca
Las cortinas estén descorridas y penetre el sol;
el sol de otra época que no haya sido ésta que te tocó vivir
y de la que sin embargo tú no te arrepientes.
No podrás arrepentirte como de tantos otros sucesos
[que no fueron por predestinación.Note: no space for the text!
Donde tú andas sin nadie y te has acostumbrado;
a esta ciudad de La Habana y su noche rota de una pedrada dentro de ti.
Esta ciudad a oscuras de tu alma en que creíste y ahora serás desterrado:
Viniste a conocer el odio, el miedo, la hipocresía;
[las palabras benditas y las aborrecibles,
[para que esta ciudad pueda vivir y tú obtengas el tacto seguro;
[el dolor y la angustia por la que ella se hace conocer.
Llegaste en una época donde un mundo empezaba a consumirse
[y había cosas esperando junto al fuego:
[La palabra Revolución ardía.
Ardían las palabras como los muertos o torturados que viste
[al pie de cualquier esquina, donde alguien jugaba al número
[de su suerte sobre algún cadáver que todos habíamos provocado.
Surge el horror que pueden tus ojos y el recuerdo
[--presa su imagen-- indefinible.
Surge tu soledad como una espada o una hoja de papel dispuesta
[a ser usada, escrita, o si es posible: rota.Note: no space for the text!
(Del libro "No hablemos de la desesperación", 1970)
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